Cristo Negro de Esquipulas: devoción centenaria
La festividad del Cristo Negro de Esquipulas se celebra cada 15 de enero.Miles de peregrinos llegan a Esquipulas movidos por una devoción que combina fe, historia y tradición popular: el Cristo Negro de Esquipulas, una de las imágenes religiosas más veneradas de Centroamérica y el sur de México.
Redacción
La imagen, tallada en madera en 1594 por el escultor portugués Quirio Cataño, fue encargada por el entonces obispo de Guatemala, Fray Gómez Fernández de Córdoba, y colocada inicialmente en una ermita local. Con el paso del tiempo, el Cristo adquirió una profunda relevancia espiritual y simbólica, al punto de convertirse en un referente religioso regional.
Uno de los aspectos más debatidos es el color oscuro de la imagen. Desde la antropología religiosa, se han planteado varias hipótesis: el envejecimiento natural de la madera y los barnices, la exposición prolongada al humo de velas e incienso, así como interpretaciones simbólicas que lo vinculan con las raíces indígenas y afrodescendientes de la región.
Investigadores coinciden en que el color negro fortaleció la identificación de los pueblos originarios con la imagen, integrándola a un proceso de sincretismo religioso, donde elementos del cristianismo se fusionaron con creencias prehispánicas relacionadas con la tierra, el sufrimiento y la sanación.


Basílica de Esquipulas: centro de la devoción
La actual Basílica del Cristo Negro de Esquipulas, construida en el siglo XVIII e inaugurada en 1759, es uno de los templos más importantes de Guatemala. Su arquitectura barroca tardía y su ubicación estratégica consolidaron a Esquipulas como un centro de peregrinación internacional.
La Iglesia católica reconoce oficialmente la devoción al Cristo Negro, y el santuario es administrado por el clero secular. A lo largo del año, pero especialmente en enero, el templo se convierte en un punto de encuentro para fieles que buscan milagros, agradecen favores concedidos o cumplen promesas.

Peregrinos y promesas: una fe que camina
Cada 15 de enero, día principal de la festividad, llegan peregrinos desde Guatemala, El Salvador, Honduras, México e incluso Estados Unidos. Muchos recorren largas distancias a pie, cargando cruces, imágenes o velas, en un acto que combina sacrificio personal y devoción colectiva.
Más allá de la fe, el Cristo Negro de Esquipulas es un símbolo cultural e histórico que ha sobrevivido a siglos de cambios políticos, sociales y religiosos.
Su imagen continúa convocando multitudes y reafirmando el papel de la religión popular como un elemento vivo en la construcción de la identidad centroamericana.






