Reacción de Arévalo frente a Venezuela no sorprende
La reacción de Bernardo Arévalo ante Venezuela no sorprende, coincide con el interés de su gobierno de inyectar Q306 millones al CAF, un banco con sede en Caracas, que compromete los recursos del Estado de Guatemala mientras evita condenar al chavismo. No es neutralidad: es afinidad política y financiera.
Redacción
Arévalo evitó referirse directamente a la captura de Nicolás Maduro y optó por un mensaje alineado con la narrativa de no intervención, una posición que contrasta con la reacción de otros líderes de la región, como el presidente argentino Javier Milei, y con el sentir de miles de venezolanos en el exilio que celebraron el arresto del dictador como un punto de quiebre frente al chavismo.

El trasfondo financiero resulta clave para entender el mensaje político. Guatemala avanza en su incorporación al CAF, un organismo multilateral con sede en Caracas, mediante una aportación cercana a US$40 millones, equivalentes a unos Q306 millones, para adquirir acciones y convertirse en país miembro. La operación ha sido cuestionada porque se planteó la posibilidad de utilizar Reservas Monetarias Internacionales, lo que implicaría involucrar al Banco de Guatemala (Banguat) y comprometer uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica del país.
La participación en el CAF, sumada al discurso diplomático de Arévalo frente a Venezuela, refuerza la percepción de una cercanía con estructuras regionales históricamente vinculadas al Foro de São Paulo, espacio político que agrupa a partidos y movimientos de izquierda latinoamericana y que ha respaldado al régimen venezolano durante años.
Para analistas, el contraste es evidente: mientras amplios sectores de la diáspora venezolana y gobiernos críticos del socialismo del siglo XXI celebran el fin de una era autoritaria, el gobierno de Guatemala opta por una postura que privilegia la continuidad institucional regional y evita condenas directas. Esa distancia política, sumada a la polémica por el CAF, alimenta dudas sobre el rumbo ideológico y financiero de la administración Arévalo.









