Palanca en «P»
31 diciembre 2025
César A. García E.
Pienso hoy, en el pasado, únicamente como en el transporte que me trajo hasta aquí… y eso se agradece.
Ciertamente hubo de todo en el camino; enormes retos… todos superados; incertidumbres muchas que, la fe en Dios… convirtió en certezas fabulosas.
En el trayecto de tantos años, mi fiel transporte sufrió por momentos y se sintió airoso la mayor parte del tiempo.
En los momentos difíciles, me enseñó que lo estaba sobrecargando… de gente, de cosas, de futuros inciertos, perfeccionismos, logros y pasados agobiantes y, que así… no iría más; me mostró que era preciso bajar la velocidad y contemplar el paisaje.
Me percaté -cuando empezó a fallar- que la larga cuesta que me demandaba acelerar a fondo, había terminado hace mucho y la planicie… se me terminó por ir corriendo; fue dolorosa esa realidad.
Mi transporte se detuvo hace unos años… obligándome a descender y caminar un poco, por un tramo, por instantes… casi a gatas, casi mustio, casi muerto.
Aprendí la lección y retomé el camino, con más calma, menos miedos y más fe; dejé de competir conmigo, solte las riendas y abandoné mi afán de rescatar al mundo… preferiría -finalmente- rescatarme a mi mismo.
Manejo más despacio que antes, aunque me señalan de hacerlo rápido y quizá tengan razón… a veces voy de nuevo con el acelerador a fondo.
Pero paro cuando quiero y siempre que pueda. Me convierto en un contemplador empedernido… del presente; el único, el eterno, el mágico presente que, como un don diario, atesoro y agradezco.
Hoy brindo por vivir en «modo presente», por volver la vista al pasado… solamente para agradecer su enseñanza. Y en lugar de especular sobre lo que espera en el futuro… dejaré que me sorprenda, como hasta ahora lo ha hecho.
No miro el futuro, ni para el frente, admiro, mejor al cielo y agradezco, porque de allá ha venido siempre mi socorro y esperanza. Mi palanca de cambios la dejo permanentemente en «P», no de parking… sino de PRESENTE.
¡Piénselo!







