Karin Herrera: de la promesa de austeridad al salario más alto del país
Con un salario anual de más de Q1.6 millones, Karin Herrera es la funcionaria mejor pagada del país, superando incluso al presidente. Cabe resaltar que en un año y tres meses, el Ejecutivo ha destinado casi Q4 millones solo en el salario del binomio presidencial, una cifra que, por supuesto, no incluye viáticos, seguridad, alimentación y otros gastos como «baby showers» y celebraciones privadas.
Redacción
Cuando el presidente Bernardo Arévalo anunció la reducción de salarios en el Ejecutivo, aseguró que la vicepresidenta Karin Herrera seguiría el mismo camino. Sin embargo, la realidad dista de la narrativa oficial. En lugar de disminuir, su remuneración se mantuvo en Q136,412 mensuales, superando en más de Q21,000 al sueldo del presidente y convirtiéndola en la funcionaria mejor pagada del país.
Su participación limitada en el Ejecutivo ha permitido que su remuneración, en lugar de reducirse como se prometió, se mantenga como la más alta del país. Sin embargo, lejos de respaldar a la segunda al mando, Arévalo ha decidido emitir un comunicado ordenando la reducción de su salario.
Un abismo salarial con la realidad guatemalteca
El salario de Herrera contrasta brutalmente con el ingreso promedio de la mayoría de los guatemaltecos. Un maestro gana alrededor de Q5,000 mensuales, un enfermero oscila entre Q3,500 y Q7,000, y el salario mínimo apenas supera los Q3,200. Esto significa que un ciudadano común necesitaría trabajar más de 42 meses para igualar lo que la vicepresidenta recibe en un solo mes.
Desde enero de 2024 hasta marzo de 2025, el binomio presidencial les ha costado a los guatemaltecos Q3,774,470.40 solo en salarios. De este monto, Arévalo recibió Q1,728,290.40, mientras que Herrera ha ganado Q2,046,180. Estas cifras no incluyen viáticos, seguridad, alimentación ni otros gastos adicionales que siguen gravitando sobre las arcas del Estado.
Ante la creciente presión pública, el presidente ha ordenado ahora la reducción del salario de la vicepresidenta, aunque aún no se conocen detalles sobre cómo se implementará la medida.
Una promesa vacía
Durante la campaña y en los primeros meses de gobierno, el binomio presidencial prometió reducir sueldos elevados. En abril de 2023, Arévalo declaró ante medios de comunicación: “Hoy cumplo esta promesa, he firmado el oficio por medio del cual solicito al Secretario de la SAAS, señor Iván Carpio, que reduzca el 25% del salario presidencial. La Vicepresidenta ha hecho lo propio y ha firmado una carta igual haciendo esta solicitud”.
Según el Ejecutivo, el presidente ganaría Q100,855.91 y la vicepresidenta, Q92,938.47. Sin embargo, los registros oficiales muestran que el mandatario actualmente percibe Q115,219.36 mensuales, mientras que Herrera sigue recibiendo Q136,412.
Documentos oficiales confirman que, desde mediados de 2024, el presidente pasó de ganar Q148,838 a Q115,219.36 mensuales. Sin embargo, su sueldo base sigue siendo de Q33,588, mientras que la «reducción» solo afectó los gastos de representación, los cuales, según la Ley de Sueldos de la Administración Pública, no se consideran parte del salario.
Sin gestiones para un verdadero recorte
Cuestionada al respecto, Herrera justificó su salario alegando restricciones constitucionales. No obstante, el Ministerio de Finanzas Públicas confirmó que nunca solicitó un dictamen para modificar su salario, lo que pone en duda la seriedad de su compromiso con la austeridad.
Frente a la evidencia de estas incongruencias, el Ejecutivo ordenó una reducción en los gastos de representación de la Vicepresidencia, un gesto simbólico que no altera la estructura salarial de Herrera ni de otros funcionarios de alto rango.
Mientras el gobierno solo reacciona cuando es señalado, la ciudadanía enfrenta un alza en el costo de vida y un aparato estatal que mantiene intactos los privilegios de la clase política.
