Semilla: de la sombra a la sombra. La historia de un partido que nació y terminó a partir de la ilegalidad
La captura de Eduardo Masaya, asesor del diputado independiente José Toledo; la notificación del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al Congreso sobre la cancelación del Movimiento Semilla y la rectificación que el Congreso se vio obligado a hacer sobre el estatus de ese grupo, son tres golpes que parecen devolver dicha organización política a las sombras desde las que emergió a partir de 2015, cuando un grupo de “análisis y discusión” conducido por viejos militantes comunistas y protegido por “la embajada”, decidió convertirse en partido, lográndolo en 2018, gracias al apoyo que Dionisio Gutiérrez le retiró a Encuentro por Guatemala, según narran disidentes del Movimiento Semilla y como está documentado.
Roxana Orantes Córdova
El 28 de enero por la noche, Eduardo Gabriel Masaya Juárez fue capturado por presunta implicación en el caso Corrupción Semilla. Además, la abogada Karla Alejandra Díaz Lemus evadió la misma suerte, informaron medios de comunicación.
Ambos abogados integraron la planilla 10, que postula para presidir el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) a Patricia Gámez, una ex juez muy cercana a la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), a Helen Mack y a Claudia González. Cuando buscó una magistratura en la Corte de Constitucionalidad, Gámez fue apoyada por Mack y Juan Francisco Solórzano Foppa.
Los afines al partido ahora independiente, consideran que capturar al asesor parlamentario fue un golpe político del Ministerio Público (MP), para limpiarle el terreno a su propia planilla. En cualquier caso, es un hecho que Masaya y Díaz Lemus, importante enlace de Semilla con la Unión Europea (UE), quedan fuera de la planilla 10 “Unidad X la Justicia”.
La consecuencia lógica sería que Patricia Gámez, la representante de Helen Mack y por ende, el grupo político del oficialismo, quedaran fuera de la elección en el CANG, si bien el presidente de esa entidad convocó para hoy a las dos de la tarde a una sesión en la que se definirá el destino de la planilla 10.
Un día después, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), mandó al Congreso de la República una actualización para explicarles a los legisladores que el partido Semilla está cancelado judicialmente, según resolución del Registro de Ciudadanos SRC-R-745-2024 de fecha 28/11/2024.
Esto representó un duro golpe para Nery Ramos, ex asesor de Seguridad de la embajada estadounidense y actual presidente del Congreso, que desde el 14 de enero de 2024 actúa como el operador más obsecuente del grupo ahora independiente y quien pecó de “bravucón” al afirmar que asumía toda la responsabilidad por la restitución del Movimiento Semilla en el Congreso.
Durante un tiempo muy breve, la página del Organismo Legislativo exhibió al Movimiento Semilla como uno de tantos bloques, con los nombres de sus integrantes. Luego de cinco días como bancada, durante los cuales participaron en la reunión de jefes de bloque del 27, los “semilleros” retornaron a la posición de “Independientes” en la página del Congreso, donde aparecen junto con otros integrantes de partidos cancelados, como Vivian Preciado Navarijo (ex UCN), y Rudy Brenner (ex FCN).
Al parecer, este es el final del Movimiento Semilla como partido político y vale la pena recordar la oscuridad de la que surgió y a la que parece regresar, ya que, con vistas a las elecciones de 2028, tendrían que partir desde cero para reconstruir la organización política.
El grupo de análisis devenido en partido
En 2014, Semilla era un grupo de análisis político conducido por el ex dirigente del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), Edelberto Torres Rivas (fallecido) y Juan Alberto Fuentes Knight, ex ministro de Finanzas de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), apoyados por sus esposas, Ana María Moreno de Torres (fallecida) y Ana Cristina Castañeda, esposa de Fuentes Knight.
Inicialmente, convocaron a una docena de intelectuales de izquierda, entre ellos Raúl Figueroa Sarti, quien según disidentes de Semilla, era el único en reconocerse abiertamente “comunista y marxista”, si bien el pasado de cada uno de ellos está bastante vinculado a grupos de la ex guerrilla, incluyendo a los que son jóvenes para haber participado en el enfrentamiento, pero entre los que hay varios hijos de ex guerrilleros ya fallecidos y también algunos vivos.
Eduardo Stein Barillas fue una figura importante tras bambalinas, e impulsó a Anabella Giracca, actual ministra de Educación y esposa de Álvaro Castellanos Howell (vinculado a millonaria defraudación en la venta de TCQ). Este fue un importante nexo del grupo con organismos internacionales que financian a ONG´s, fondos que comenzaron a derivarse hacia la organización política en ciernes.
De forma paralela se configuró el grupo Somos, que se presentaba como «jóvenes comprometidos con el desarrollo del país». Dicho grupo estaba liderado por Lucrecia Hernández Mack y su novio Xavier Soria.
Hacia 2015, cuando se produjeron las manifestaciones que derrocaron a Otto Pérez, en un movimiento aparentemente espontáneo pero conducido desde “la embajada”, a semejanza de la Primavera Árabe, Semilla creció por la incorporación de estudiantes, mayormente de la Universidad Rafael Landívar, donde Fuentes Knight era catedrático, y por otros grupos de jóvenes de las universidades Del Valle y USAC.
Esto los motivó a plantearse como partido político, aunque también cabe la posibilidad de que haya sido a pedido o propuesto por “la embajada” y financistas europeos. Fuentes Knight y Eduardo Stein realizaron un fino trabajo diplomático, al punto de que el medio de izquierda salvadoreño El Faro (financiado por Soros), señala en un reportaje:
“Con aquella visita a Washington y apariciones mediáticas importantes, como en CNN, demostraba que no toda la izquierda guatemalteca estaba peleada con Estados Unidos, pero que además tenían acceso al Capitolio y la Casa Blanca”.
Con cierta ingenuidad, el informativo de Soros expuso el nexo entre gigantes mediáticos de izquierdas, como CNN, algún sector de Washington y el movimiento Semilla.
“Cuando Semilla comenzó a tener más sentido político, muchos le inyectaron fondos. Entre otros, Salvador Paiz y personas cercanas a la AGEXPORT, además de Félix Alvarado, que fue un desastre en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, el cual suele otorgarse como pago a deudas de campaña”, narra uno de los disidentes consultados para este reportaje, quien asegura que el artista Elmar Rojas donó a Semilla varios cuadros, de los cuales los militantes únicamente compraron dos. “No se sabe dónde terminaron los demás cuadros”, asegura.
Entre otros que coadyuvaron a inyectar fondos a la organización que comenzaba a configurarse, está Elena Diez Pinto, quien en 2008 fue directora de la Fundación Soros Guatemala y es una académica muy vinculada a “la embajada”.
Diez Pinto también dirigió el Instituto Holandés para la Democracia (NIMD), en 2008. Dicho instituto fue importante financista del Movimiento Semilla, lo que constituyó una de las primeras ilegalidades del movimiento, ya que los partidos no deberían recibir fondos del extranjero.
En esta organización trabajaba Ronalth Ochaeta, hijo de uno de los artífices del “Caso Gerardi”, y actual diputado independiente. Importante es mencionar que Ochaeta hijo fue contratista del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) cuando Hernández Mack lo dirigía, mientras Ochaeta padre, luego de dirigir la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHAG), fue vicepresidente del Consejo Permanente de la OEA.
Además, fue representante del secretario general de la OEA ante los gobiernos de Perú, Paraguay y en 2023, ante México. Este dato ayuda a comprender la debilidad de Luis Almagro por Semilla, ya que, aún viendo todas las pruebas del fraude electoral, eligió ignorarlas.
La batalla por las firmas y las candidaturas. Una historia infame
Hacia mediados de 2018, el Comité Cívico Movimiento Semilla apenas había logrado 13 mil firmas, de las 25 mil necesarias para ser un partido. Ligia Hernández era secretaria adjunta y Samuel Pérez, secretario general. Noviembre de ese año era el último plazo para inscribirse.
La solución que hallaron habría llegado desde el poderoso Dionisio Gutiérrez, conocido como “el Soros chapín”, quien hasta ese momento habría apoyado al partido Encuentro Por Guatemala pero que, para entonces, había mudado su inclinación, de Nineth Montenegro, conocida durante décadas como “la diputada Campero”, hacia Thelma Aldana.
Más allá de rumores, el hecho es que los dirigentes de Semilla acudieron a un “equipo de adhesión”, constituido por una familia cuya matriarca recolectó las firmas para el partido de Nineth Montenegro, Encuentro por Guatemala.
La señora les informó que ya estaba retirada, pero sus tres hijos (un hombre y dos mujeres), harían el trabajo, cobrando Q7 por firma conseguida. Lo que no les indicó es que las firmas se lograban de cualquier manera, incluyendo afiliación de difuntos, falsificación de firmas, inscripción de personas que jamás pretendieron ser miembros de Semilla y otras triquiñuelas que la plana mayor de Semilla necesariamente notó pero eligió ignorar, en aras de «un bien mayor», como era la constitución del partido.
En aquel momento, el fiscal de Delitos Electorales del MP era Rafael Curruchiche, quien presentó el caso Corrupción Semilla ya como titular de la FECI. Actualmente, el caso está a cargo de la fiscal Leonor Morales.
Con el visto bueno del Registro de Ciudadanos del TSE, el movimiento que meses antes contaba con 13 mil afiliados, se inscribió con el número de firmas que exige la ley. En ese momento, comenzó una “carrera de ratas” por las candidaturas.
Inicialmente, Semilla se planteó participar en una alianza de izquierda, con URNG y Encuentro por Guatemala. Debido a las fuertes disputas sobre los puestos de elección, la alianza no llegó a realizarse. Nineth Montenegro fue señalada por la CICIG-FECI de financiamiento electoral ilícito y Encuentro por Guatemala, el «partido Campero», pasó a la historia.
Aparentemente, el “candidato natural” de Semilla sería Fuentes Knight, pero la influencia de Dionisio Gutiérrez, quien apoyaba totalmente la candidatura de Thelma Aldana, alfil del ex comisionado de la CICIG Iván Velásquez, movió las piezas en ese infame tablero.
Traiciones, rupturas y carrera de ratas
Para la candidatura de Thelma Aldana, un personaje no muy apreciado por los jóvenes de izquierda entre hípsters, roqueros y filósofos que construyeron las bases de dicho partido pero raramente tuvieron acceso a la toma de decisiones, fue providencial la captura de Fuentes Knight, “casualmente” dirigida por la CICIG-FECI en 2018, por el caso Transurbano.
La página de la CICIG informó que el ex funcionario no se había enriquecido con el caso, pero fue partícipe de la estafa al Estado, al firmar y autorizar transacciones.
El ex ministro de Álvaro Colom fue desconocido por el grupo que había fundado y poco después, Aldana, ya ex fiscal, era nombrada candidata, si bien ella también fue objeto de una orden de captura por la compra anómala del «edificio fantasma» y huyó de Guatemala, dejando al grupo sin presidenciable.
El vicepresidenciable de Semilla en aquella elección era Jonathan Menkos, actual ministro de Finanzas y cercano a Fuentes Knigth, en el ICEFI que este dirigió.
La campaña, además del asunto de las firmas, estuvo llena de intrigas, traiciones y pago de deudas políticas. Por ejemplo, la actual ministra de Ambiente y Recursos Naturales, Patricia Orantes Thomas, pretendía imponer candidatos en el área metropolitana, mientras Sandra Morán, ex diputada de ANN, negoció con Thelma Aldana pero no accedió a postularse en casillas departamentales que no fueran la 1 o la 2.
Es evidente que ni los propios miembros de Semilla y políticos afines, contaban con colocar a más de dos diputados en 2019.
Delegados departamentales y militantes del interior, como Suzanne Brichaux, Donald Urízar. Salvador Batz y Alfonso López, cuestionaron que mientras ellos habían construido el partido en el interior, toda la inclinación era hacia la capital y exigieron a Samuel Pérez, entonces secretario, rendición de cuentas. Esto implicó ruptura , renuncias y expulsiones, si bien Brichaux, posteriormente se ha pronunciado a favor de Semlla en redes sociales.
Cancelado: probablemente, Semilla seguirá insistiendo en ser partido
Semilla, que llegó a su primera elección rodeada por la misma opacidad y maniobras que se conocen de todos los partidos políticos, legisló de forma mediocre durante cuatro años y finalmente, con Bernardo Arévalo postulado y una elección plagada de presuntas ilegalidades, logró la presidencia.
Su primer año de gobierno estuvo marcado por dos obsesiones: lograr la destitución de Consuelo Porras y la restitución del partido Semilla, cancelado por orden judicial desde 2023. Estas dos preocupaciones, además de la voracidad para recetarse un presupuesto jamás visto y deudas astronómicas, lo ubican en un punto demasiado lejano de lo que podría ser un “estadista”, aunque mineras canadienses le dieron recientemente el premio al “mejor estadista latinoamericano”, que según fuentes informadas, habría costado US$25 mil a Guatemala.
Ahora, el fin parece haber llegado, y es obvio que tanto el TSE como Nery Ramos, finalmente comprendieron que no pueden contradecir un fallo judicial ni órdenes de la Corte de Constitucionalidad.
Aparentemente, el partido Semilla es cosa del pasado y la bancada independiente podría enfrentar un panorama muy complicado si Nery Ramos decide tomar distancia, temeroso de las ilegalidades cometidas.
Por otra parte, Arévalo necesita fortalecer su posición ante la nueva administración estadounidense, a la que deberá demostrar que su gobierno no tiene nexos con grupos terroristas (por ejemplo, los que bloquearon al país en octubre de 2023) y que Semilla no derivó fondos de los contribuyentes estadounidenses hacia proyectos políticos, a través de las tortuosas vías de las “consultorías” que terminaron siendo destinados a la campaña, a sobornos y a los pagos de quienes protagonizaron el Octubre Negro de 2023.
Semilla es uno de tantos partidos que exhiben todos los vicios de la politiquería populista, sea de izquierda o derecha (como lo demostraron Alejandro Giammattei y también el gobierno del FRG, además de obviamente, la dupla de Colom-Torres).
Clientelismo, sobornos, financiamiento del extranjero, traiciones internas y hasta múltiples “líos de faldas” son comunes en el grupo que posiblemente (más no probablemente), llegue a aceptar que finalmente, retornó a las sombras de las que salió hace una década.