Presupuesto 2026: Ejecutivo presentará proyecto de Q163 mil millones
Ministerios con fondos ociosos, obras detenidas y una población que sigue esperando hospitales, carreteras y servicios básicos. Incrementar en Q10 mil millones el gasto estatal, sin corregir la ejecución deficiente, equivale a inflar una maquinaria burocrática que consume recursos, pero no genera desarrollo.
Redacción
En este escenario, el papel del Congreso de la República es clave para exigir una redistribución real del presupuesto, con controles efectivos y metas claras de inversión. De aprobarse sin mayor debate, el Legislativo será cómplice de perpetuar un modelo en el que los fondos públicos terminan en salarios, deuda y gasto corriente, advierten expertos en economía.
El viceministro de Finanzas, Walter Figueroa confirmó que el Ejecutivo presentará el próximo martes 2 de septiembre al Congreso de la República el proyecto de presupuesto del Estado para el Ejercicio Fiscal 2026, por un monto de Q163 mil millones.
La cifra representa un incremento cercano a Q10 mil millones respecto al presupuesto vigente para 2025, reflejando la tendencia creciente del gasto público en los últimos años. No obstante, la propuesta llega en un contexto de críticas hacia el Gobierno de Bernardo Arévalo por la limitada ejecución presupuestaria y la falta de resultados en áreas clave.
Ejecución actual: más deuda, menos inversión
Hasta la fecha, el Ejecutivo ha priorizado el pago de deuda y el gasto corriente, mientras que la inversión en infraestructura y proyectos estratégicos mantiene un nivel bajo. De acuerdo con los últimos informes de Finanzas, varios ministerios acumulan recursos ociosos que no han logrado traducirse en obras o programas visibles para la población.
Los analistas señalan que esta pasividad en la ejecución debilita el impacto del presupuesto y limita la capacidad del Estado de impulsar desarrollo económico y social. Aunque el Gobierno presume de una ejecución ordenada y de mayor transparencia, los críticos sostienen que esa visión omite la falta de resultados tangibles en carreteras, hospitales, escuelas y proyectos productivos.
Un reto de credibilidad para 2026
El aumento propuesto para 2026 podría elevar el gasto público a niveles históricos, pero plantea el reto de demostrar que esos recursos no quedarán atrapados en la burocracia ni en pagos recurrentes. Si la tendencia se mantiene, más del 85% del presupuesto continuará concentrado en salarios, funcionamiento y servicio de la deuda, dejando un margen reducido para inversión pública.
La discusión en el Congreso, además, estará marcada por la desconfianza hacia el Ejecutivo, ya que distintos bloques legislativos han advertido que no aprobarán una expansión presupuestaria sin garantías de ejecución efectiva.