Periodista Sofía Araujo amenazada por ejercer su profesión
Ayer, durante la elección de comisionados del CANG para elección de magistrados al TSE, la reportera de TVGT Sofía Araujo recibió insultos y hostigamiento verbal por el «crimen» de documentar a activistas de izquierda que no son abogados ni profesionales de ciencias afines, pero participaban activamente alrededor del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), para apoyar a la planilla 4, avalada por Bernardo Arévalo y a la que coloquialmente se conoce como «planilla Campero».
Redacción
El caso es insólito y recuerda las acciones de los «colectivos chavistas» en Venezuela. Activistas sin formación profesional intervinieron en un evento gremial, apoyados por la planilla oficialista. Uno de estos activistas se arrogó la función de censor y comisario político del gobierno, denunciando como si fuera un delito que la periodista tomó algunas fotos donde se demostraba la participación de los «colectivos arevalistas» en la elección del CANG.
La reportera agredida es profesional de la comunicación y se estaba limitando a cumplir con su trabajo, a diferencia de los individuos sin profesión conocida que ejercieron como grupo de choque a favor del gobierno.
Las ofensas de carácter misógino y clasista son una constante entre los activistas de izquierda, que no conformes con ofender en redes a todo el que no repite su discurso, ahora la emprenden contra periodistas mientras ellos trabajan.
El director del medio TVGT Noticias, donde trabaja la reportera, respondió a los insultos emitidos por el activista, expuso en sus redes:
«Estos hechos están siendo documentados y el medio se reserva el derecho de tomar las acciones legales correspondientes. La crítica es válida. La difamación y la intimidación no».
Resulta preocupante que personajes sin oficio ni profesión más que el de «activistas de izquierda», estén actuando como grupos de choque, avalados por la planilla gubernamental para intimidar a los periodistas que ejercen su labor.
Nota: la fotografía ilustrativa en portada es la que desató la furia de los activistas gubernamentales o «colectivos arevalistas»









