Maledicencia e infamia disfrazados de periodismo: el caso de Dimas Jiménez
Dimas Jiménez, fiscal Regional Metropolitano del Ministerio Público (MP), divulgó un comunicado en el que aclara las falsedades que sin rubor lanzó una ex reportera de CNN, avalada por la cuenta Ricigt y un par de personajes vinculados con el periodismo. El caso evidencia la facilidad para tejer y divulgar casi cualquier infamia a través de las redes sociales, convertidas en espacios de alto riesgo y donde la credibilidad siempre debe ser puesta a prueba. Este tipo de «periodismo» basado en la difamación irresponsable, evidencia el desprecio total hacia el público y la poca importancia que para ciertos «analistas» y «comunicadores» tiene el dato verificable, otrora columna vertebral de una información seria y responsable.
Redacción
Ayer, una «noticia» circuló en redes y alcanzó a casi 28 mil personas. La ex reportera de CNN, Michelle Mendoza, no tuvo ningún problema ético en asegurar que «Dimas Jiménez, una de las personas más cercanas a Consuelo Porras, se encuentra en EE.UU. y estaría colaborando como testigo en una investigación del Distrito Sur de Nueva York«.
La fuente de la que proviene la información debió ser un signo de alerta. Mendoza es bastante conocida porque tiene años de no ejercer el oficio de periodista y también porque suele lanzar informaciones distorsionadas en redes. Lo insólito es que el vehículo para emitir una información no solo imprecisa sino falsa y absurda, fue avalada por la cuenta Ricigt, que recogió la estafeta del departamento de comunicación de la CICIG y es el virtual vocero del ente fantasma en Guatemala.
Además del vehículo, Mendoza lanzó su alegre mentira acompañada por Enrique Godoy, señalado de corrupción y obsecuente defensor de la CICIG y Juan Francisco Sandoval; así como el conductor televisivo Ben Kei Chin, quien se dio a conocer con un segmento en el que mezclaba humor sui géneris con noticias de coyuntura.
La respuesta del fiscal: «servir a mi país no es una consigna ni una postura de comodidad»
Para empezar, Dimas Jiménez está en Guatemala ejerciendo sus labores en el MP como lo hace hace 17 años. En el comunicado que divulgó, explica que hace 30 años ejerce como funcionario público y señaló: «no permitiré que las falsas narrativas desvirtúen una trayectoria construida con trabajo honesto y respeto institucional».
¿Desesperación o efecto de crisis personales? Lo cierto es que Mendoza dijo alegremente su infundio y la noticia circuló, sin lograr lo que pretendieron sus artífices pero convirtiéndose en una pequeña «patada en la espinilla» del MP. Degradar la imagen del fiscal Regional Metropolitano para convertirlo en un «sapo» de supuestos delitos que la vocera de la mendacidad no detalló, terminó en fracaso.
Sin embargo, también es una alerta sobre un hecho real y palpable: en redes sociales operan grupos de interés que no tienen ningún impedimento ético o moral para divulgar patrañas siempre que estas logren un objetivo, en este caso fallido ya que el presunto informante contra Consuelo Porras desmintió todo lo afirmado por Mendoza y avalado por Ricigt, que demostró el riesgo de publicar versiones que sus jefes de información no verifican.









