Los números no tiene ideología, pero se pueden manipular para mostrar solo una parte de la realidad – Parte 2
Los números no tiene ideología, pero se pueden manipular para mostrar solo una parte de la realidad – Parte 2
Reportaje de investigación económica, por el Economista.
El presidente Arévalo está a unos días de presentar el Proyecto de Presupuesto 2026 que elaboró el ministro Jonathan Menkos. Presupuesto que se espera continúe con la tendencia de este gobierno, respecto a solicitar la autorización para contar con un presupuesto completamente fuera de la realidad guatemalteca, y de la capacidad gubernamental, pero que además volverá a presentar más de Q30,000.0 millones de nueva deuda para los guatemaltecos.
Funcionarios de turno, así como con varios diputados del clausurado partido Semilla, insisten en que el desarrollo del país solamente se logrará a través de contar con un presupuesto de más de Q160,000.0 millones y se justifican indicando que, en comparación con otros gobiernos, el actual cuenta con mejor ejecución, el detalle está, como ya se ha demostrado, en la calidad del gasto que están haciendo.
Es muy fácil decir que tienen mayor ejecución que en años anteriores, lo que es difícil que acepten los gobernantes de turno es que esa ejecución se está yendo en gran parte en gastos de funcionamiento y sobre todo en pago de remuneraciones, tal y como se presentó en la columna anterior.
Un claro ejemplo de la pésima planificación del gobierno de turno, en cuanto al uso de los recursos, lo observamos en algo tan básico como el mantenimiento a la red vial, la cual está a cargo de la Unidad de Conservación Vial (Covial), dentro del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda.
De acuerdo con los datos del Sicoin, desde 2008 a 2025, el promedio de ejecución de recursos destinados al mantenimiento de la red vial del país es de Q1,236.8 millones. Sin embargo, el actual gobierno dista considerablemente de alcanzar si quiera la cifra promedio, ya que en 2024 únicamente ejecutaron Q767.7 millones, la cifra más baja desde 2017, mientras que para el presente año únicamente han ejecutado Q380.4 millones.

Como se puede observar, en el mantenimiento de la red vial tampoco son los mejores ejecutores, respecto a sus antecesores, razón por la cual es entendible el deplorable estado de las carreteras del país, lo cual se está traduciendo en un aumento en el costo de movilizar mercadería por todo el país, repercutiendo directamente en el precio final que paga el consumidor final de los productos.
Por otro lado, una de las principales justificaciones del ministro Menkos, para proponer presupuestos tan altos, Q154,000.0 millones en 2025 y más de Q160,000.0 millones para 2026, es por el “énfasis” en construcción de infraestructura estratégica para el país. Esta misma justificación es la que aplican para solicitar endeudamiento por más de Q30,000.0 millones por año, 2025 y 2026.
Pese a que técnica y teóricamente los gastos en infraestructura sí contribuyen a mejorar las condiciones de vida de la población, a través de la construcción de hospitales, escuelas, carreteras, puertos y aeropuertos, etc., la realidad de los números nos muestra que el actual gobierno solo prioriza la infraestructura como discurso.
De acuerdo con el Sicoin, entre 2008 y 2025, en promedio se ha gastado Q3,958.1 millones por año, en la construcción de infraestructura pública. En ese sentido, el gobierno de Arévalo en 2024 únicamente ejecutó Q2,895.0 millones, lo que implica estar por debajo del promedio en más de Q1,000.0 millones, siendo la cifra más baja desde 2017.
En el caso de 2025 el escenario es más de lo mismo, ya que al 27 de agosto de 2025, el gobierno solo ha ejecutado Q1,669.7 millones, por lo que se espera que para el presente año, la ejecución en infraestructura sea muy similar a la del año pasado. Como se puede ver, en infraestructura pública tampoco tienen mejor ejecución que sus antecesores.

Individualizando el análisis de los gastos en infraestructura, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, es la institución encargada de realizar la mayor parte las construcciones estatales. Por esta razón, se entendería que dicho Ministerio tendría asignado un monto mayor, tanto en 2024 como en 2025, ya que, tal y como se indicó, el ministro Menkos y el presidente Arévalo han manifestado que este tipo de gastos promueven mejoras en las condiciones de vida de la población y con eso han justificado los montos crecientes de deuda pública.
De acuerdo con el Sicoin esto no es verdad, ya que el Ministerio de Comunicaciones muestra una ejecución menor a la de años anteriores, lo cual es evidente desde temas como el mantenimiento de las carreteras, hasta lo ejecutado en materia de construcción de infraestructura. De esta cuenta, en 2024 el Ministerio de Comunicaciones ejecutó Q4,270.3 millones, prácticamente la mitad de lo devengado en 2023, lo cual significó una ejecución del 70.7 por ciento del presupuesto vigente.
En el caso de lo ejecutado a la fecha en 2025, se tiene un presupuesto devengado de Q2,697.1 millones, equivalentes al 35.3 por ciento. En cuanto a lo utilizado específicamente para infraestructura, el CIV ejecutó Q1,812.5 millones en 2024, mostrando una reducción del 47.6 por ciento respecto a 2023. Para 2025 la ejecución en infraestructura es de Q1,136.9 millones, equivalente al 29.8%, mostrando una tendencia a la baja, siendo las cifras más bajas desde 2017.

No obstante los datos, los funcionarios de turno podrían justificar que lo que están haciendo es fortalecer el gasto de infraestructura en los gobiernos locales (municipalidades), a través de la asignación a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes). Se puede caer en la tentación de creer dicho argumento, tomando en cuenta que los Codedes tuvieron una asignación de
Q6,412.1 millones en 2024 y de Q12,269.6 millones en 2025, montos que duplican y triplican el promedio desde 2008.
Sin embargo, lo importante no es el monto asignado, sino lo primordial es analizar el monto ejecutado. De esa cuenta, según los datos del Sicoin se evidencia que el aumento a los Codedes se ha constituido en recursos mal asignados y mal planificados, ya que en 2024 solo se ejecutó el 52.2 por ciento, monto por debajo en 25.6 puntos porcentuales respecto a lo ejecutado en 2023, mientras que para 2025 a la fecha se lleva ejecutado el 22.4 por ciento.
Se comprende entonces que el monto asignado a los Codedes se ha constituido únicamente en un bolsón de negociación por medio del cual los diputados oficialistas han aceitado a su favor la maquinaria de compra de favores dentro del Congreso. Sin embargo, en lo que corresponde estrictamente al análisis de la ejecución, se observa que en este rubro tampoco superan a sus antecesores, sobre todo por evidenciar que tienen la peor ejecución desde el 2015.

Finalmente, para concluir con esta entrega de dos partes sobre el análisis de la ejecución presupuestaria del año y medio que lleva en el gobierno el clausurado partido Semilla, cabe destacar en qué sí han sido mejores que sus antecesores. En este caso hablamos exclusivamente de lo buenos que han sido para endeudar al país y generar recursos ociosos.
Respecto a los ingresos percibidos por nuevo endeudamiento, en 20 meses del gobierno de Semilla se ha adquirido nueva deuda por Q39,282.0 millones, es decir que están solamente por debajo en Q211.8 millones del total de deuda que adquirió el gobierno de la UNE en sus cuatro años de gobierno, entre 2008 y 2011.

Esto se ve reflejado directamente en el saldo de deuda pública que tienen los guatemaltecos a la fecha, que de acuerdo con datos del Ministerio de Finanzas Públicas, al cierre de julio se posiciona en Q253,491.7 millones.
Lo alarmante no solo es el monto tan alto de endeudamiento, sino el ritmo al que nos está endeudando el gobierno de Arévalo, ya que de acuerdo con los datos del Ministerio de Finanzas Públicas, en 20 meses de gobierno han aumentado el saldo de deuda en Q30,916.0 millones, pasando de Q222,575.7 millones en 2023 a los más de Q253,000.0 millones en 2025.

Si contrastamos estas cifras con los gobiernos anteriores, podemos observar que el incremento de Q30,916.0 millones ya supera el monto de aumento de deuda de gobiernos como el de la UNE y el Partido Patriota, que en sus cuatro años de gobierno, el saldo de deuda aumentó en Q28,530.8 millones y Q29,819.1 millones respectivamente.

En cuanto a la cantidad de recursos ociosos que se tienen en la caja fiscal, es oportuno iniciar indicando que la forma de calcular los mismos corresponde a tomar el total de los gastos realizados y restarle todos los ingresos percibidos por cualquier concepto; impuestos, préstamos, donaciones, bonos, etc.
Si la diferencia de esta operación es negativa, implica que los gastos son menores que los ingresos y que por lo mismo hay recursos guardados en la caja fiscal, por su contraparte, si el saldo es positivo, se concluye que los gastos han superado los ingresos percibidos durante el ejercicio fiscal y que por lo mismo se han utilizado saldos de años anteriores para equilibrar el resultado entre ingresos y egresos.
Comprendiendo esta fórmula, podemos observar que durante estos dos años de gobierno, al mes de agosto se han tenido recursos adicionales en caja por más de Q11,000.0 millones y Q14,900.0 millones respectivamente para 2024 y 2025.
Estos números nos dicen que el gobierno de Arévalo ha contado con suficientes recursos para brindarle bienes y servicios a la población, sin embargo, o no han tenido capacidad para ejecutarlos, o simplemente no ejecutan por intereses particulares. En cualquiera de los casos, el perjudicado es el ciudadano.

En conclusión, los números efectivamente no tienen ideología, y para que estos nos permitan hacer un análisis verdaderamente objetivo, se necesita presentar tanto las cifras que nos favorecen como las que no nos favorecen.
Bajo este contexto, podemos indicar que pese a que la ejecución, nominalmente hablando, sí ha sido mayor respecto a gobiernos anteriores, el detalle está en la calidad del gasto realizado, ya que como se ha evidenciado, la prioridad de este gobierno ha sido el pago de remuneraciones y escasa inversión en temas como el mantenimiento de carreteras, desarrollo de infraestructura pública, etc., y solamente se han centrado en generar recursos ociosos.
