EE.UU. reduce el número de vacunas para niños y reconfigura su política de salud infantil
El gobierno de Estados Unidos anunció una reforma profunda al calendario federal de vacunación pediátrica, una medida que marca un giro histórico en la política sanitaria del país y que, según las autoridades, representa un avance en favor de la salud, el bienestar y la autonomía de las familias con bebés y niños.
Redacción
La actualización, oficializada el lunes por el Departamento de Salud, elimina la recomendación universal de varias vacunas infantiles y reduce significativamente el número de inmunizaciones sugeridas de forma obligatoria.
A partir de ahora, el esquema prioriza solo 11 enfermedades consideradas de alto riesgo, en lugar del modelo anterior que acumulaba hasta 72 aplicaciones a lo largo de la infancia.
Entre las vacunas que dejan de recomendarse de manera general se encuentran las de hepatitis A, hepatitis B, influenza y enfermedad meningocócica, las cuales pasarán a administrarse únicamente a menores considerados de alto riesgo o bajo criterio médico específico. El modelo ya había sido aplicado previamente a las vacunas contra la covid-19.
Según el Departamento de Salud, la decisión responde a una revisión exhaustiva de la evidencia científica y a una comparación directa con los calendarios de vacunación de otros países desarrollados.

El objetivo, afirman las autoridades, es armonizar el enfoque estadounidense con estándares internacionales, fortalecer el consentimiento informado y recuperar la confianza pública en el sistema de salud.
“Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública”, aseguró el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., al destacar que la reforma pone fin a prácticas consideradas excesivas y poco alineadas con el consenso global.
La medida cuenta con el respaldo de la administración del presidente Donald Trump, que instruyó a las agencias sanitarias a replantear el esquema de vacunación infantil bajo criterios de proporcionalidad, riesgo real y transparencia.
El gobierno sostiene que las vacunas siguen disponibles, cubiertas por seguros médicos, y que la decisión final recae ahora en los padres, junto a sus médicos de confianza.
Con esta reforma, Estados Unidos abre un nuevo capítulo en su política sanitaria infantil, apostando por un modelo menos coercitivo, más selectivo y alineado con la protección integral de la salud de los niños y la libertad de decisión de las familias, según sus promotores.









