¿Estamos preparados?
¿ESTAMOS PREAPARADOS…? ” (Como todo proyecto de desarrollo, se debe llevar un proceso alcanzando metas para ir avanzando por fases o etapas hacia un objetivo final…)
Hablando de Guatemala como país, y como se ha manejado en su historia, si lo vemos como un proyecto para el desarrollo de la Nación, es claro que nunca se ha trabajado en los aspectos básicos e importantes en las prioridades para el desarrollo.
Desafortunadamente, por la forma de gobernar, su sistema y clase política y el tiempo de gestión de gobiernos de diferentes partidos políticos, ideologías y poderes, nunca se ha avanzado de manera correcta, consistente y consolidada hacia el desarrollo.
Somos el país del “chapuz y mediocridad” debido a los verdaderos intereses de poder que van a satisfacer únicamente intereses políticos y particulares. De esa manera, los procesos y proyectos cuando existen, están mal planificados y por ende mal o no ejecutados, fracasan y se quedan en buenas intenciones.
Proyectos cortoplacistas, que llevan una bandera política específica, que empiezan y terminan rápido, para volver empezar una y otra vez, presas y víctimas de la oposición y que cada 4 años van a la basura. No existe institucionalidad en los Ministerios, entidades y dependencias del Estado.
Este problema real y serio, no permite que avancemos hacia el desarrollo. Como lo hemos repetido en varias ocasiones, no somos ni siquiera un país en vías de desarrollo, por la simple y sencilla razón que no existe justicia aplicada, ya que está cooptada por los poderes del momento, y una certeza jurídica débil y vulnerable.
Esta situación que representa la base al desarrollo, si no existe, nunca habrá desarrollo. Es por ello que no se presentan el ambiente y las condiciones para incentivar la inversión y las garantías para avanzar en el proceso al desarrollo.
Por tal razón, vamos a poner situaciones específicas que representan una prueba real de lo que estamos viviendo hoy, y que no han llevado un proceso, nunca se inició ese proceso y por lo mismo, no se pueden ejecutar ni pueden tener los resultados esperados.
Recientemente, se ha querido imponer el tratamiento y clasificación de la basura, lo cual nunca va a funcionar, debido a que “primero” se debió imponer “tirar la basura en su lugar” para ir avanzando en un proceso de orden hasta su clasificación.
Cuando se establezca una cultura, de “limpieza” y tirar la basura en su lugar las cosas pueden funcionar e ir hacia adelante para luego clasificarla, pero estamos en pañales.
Se quieren imponer leyes y acuerdos gubernativos que llevan primero un origen de intereses políticos y partidistas, más que una factibilidad validada y hacia el bien común. Procesos a prueba y error, que empiezan y terminan en el corto plazo para volver a empezar, una y otra vez.
Debe existir orden y un proceso, así como este ejemplo, se aplica para toda situación y en muchos aspectos para el desarrollo, que deben llevar un proceso a todo nivel en orden de prioridades y ejecutarlo para obtener resultados con medición y control.
Si no se trabaja sobre una planificación con continuidad en orden de prioridades, institucionalizando al Estado, no se puede avanzar. Este es el problema principal que nos aqueja como país, y por el cual nuestro subdesarrollo es sólido y consistente…
Carlos Rodas Minondo